Heptina para un sueño
Borracha la Luna
de aromas de azahar
jugaba en la cuna
con el sonajero
del niño moreno
con risa de espuma
de olas del mar.

Al oído, su madre,
bajito cantaba
meciendo suave
la cuna de sueños;
el niño contento,
sonrisa de aire,
atento escuchaba.

Ya están jugando
en el naranjal,
el niño soñando,
la Luna lunera
vestida de seda
le va derramando
granitos de sal.

Un caballo blanco,
de crines doradas,
se viene acercando
y el niño se sube
cruzando una nube,
¡no te alejes tanto
que estoy asustada!

Quebrada la voz
la madre al gritar,
el niño cayó,
¡qué sueño tan malo
que estaba llorando
cuando despertó
con luz matinal!